
INTERRUPTOR 5: MOVIMIENTO/ACCION
Ya lo decía Confucio:
• “No importa lo lento que vayas mientras no te detengas”.
• “Nuestra mayor gloria no está en no caer nunca, sino en levantarnos cada vez que caemos”.
• “El hombre que mueve montañas empieza apartando piedrecitas”.
• “El hombre superior actúa antes de hablar, y después habla de acuerdo con sus acciones”.
Si queremos vivir plenamente, no hay otro camino que seguir nuestro Plan A, es hacia adonde dirigiremos toda nuestra atención, energía, determinación y propósito. ¡Vamos por todo!
Plan B, es en donde las preocupaciones, las dudas y los mayores temores se esconden. No es nuestra primera opción y lo sabemos.
Plan B es vivir en el mundo de la lamentación y preguntarnos que pasaría si…, si hubiera …
Cuando tenemos Plan A, solamente hay una posibilidad y un resultado, no hay planes alternos. Tenerlos, es aceptar vivir de una forma por debajo de nuestro potencial. ¡No tengamos miedo!
La vida tiene altibajos. Cuando las circunstancias cambian, las cosas no salen como esperábamos, es momento de hacer ajustes, capitalizar en los aprendizajes y seguir adelante.
Tener un solo enfoque y concentrar nuestros esfuerzos, incrementa nuestras probabilidades de éxito; tratar de cubrir todas nuestras opciones, solamente nos distraerá y perderemos el enfoque del objetivo central.
Abrir muchos frentes, por si acaso… solamente nos desgastará y confundirá. No hay atajos.
Los tiempos han cambiado; nosotros hemos cambiado. Este momento y este lugar; aquí y ahora, son nuestra realidad. Lo que hizo sentido durante nuestra infancia y juventud, no resuena hoy.
Tenemos que ser más creativos e innovadores. Tenemos que ajustar nuestros paradigmas. Tenemos un código de valores sólido y consistente.
Cuando no tenemos este código y un Plan A, el caos se hará presente.
Las circunstancias cambian, los valores no.
Nunca es suficientemente tarde como para no iniciar una nueva etapa.
No nos movemos uniformemente con el mundo, cada uno tiene su ritmo y sus tiempos.
Nuestro destino pudiera estar más cerca de lo que pensamos o creemos y no tan lejos como nuestros temores nos indican.
Retomemos el control de nuestras vidas. No esperemos que las cosas sucedan de la noche a la mañana. Sucederán cuando tengan que suceder.
Hagamos los ajustes necesarios, cambiemos las circunstancias.
Habrá periodos con resultados nulos o negativos y repentinamente avanzaremos rápidamente.
Recordemos, que después de la lucha diaria, el éxito nos espera del otro lado del puente.
Al final del día, lo único importante es haber hecho limonada y los resultados obtenidos.
¿O preferimos conservar los limones?
