
Ya lo dijo Sócrates: “La mejor forma de vivir honorablemente en este mundo, es siendo quien pretendemos ser”.
Saber quienes somos, es lo mejor que puede pasarnos.
La gente, que ha vivido vidas que admiramos y respetamos, ha sido honesta consigo misma y aceptado quien es. Tienen una poderosa identidad. No se obsesionan con diferenciarse del resto del mundo o en contar su historia, simplemente ¡Viven!
Empecemos a vivir, con la verdadera historia de quienes somos. Seamos los protagonistas de nuestra película, siendo nosotros mismos. Es muy difícil ser excelente en lo que hacemos y en cómo lo hacemos, cuando nos la pasamos comparándonos con todo el mundo que nos rodea. Mantengamos nuestra identidad y tomemos conciencia de cómo impactará al mundo nuestra contribución.
Ya lo decía Steve Jobs: “La persona más poderosa del mundo, es el narrador de su propia historia”.
Las historias crean cambio. Empiezan con una persona que está dispuesta a ser honesta consigo mismo y ser congruente en su pensar, sentir y actuar.
Dejemos de hablar y a veces de gritar. Simplemente actuemos. La gente exitosa tiene en común que su objetivo principal no es ganar, sino que su contribución signifique algo importante para la gente que los rodea.
No prosperaremos, si seguimos compitiendo y comparándonos con todos y con todo. La diferenciación se da siendo nosotros mismos, no una versión mejorada del mundo que nos rodea.
Tomemos como ejemplo a Amazon (Jeff Bezos), Apple (Steve Jobs), Virgin (Richard Branson), aquellos quienes se atrevieron a ser diferentes, a ser pioneros en sus campos, a recorrer caminos que nadie había recorrido anteriormente. Para ellos ÉXITO, es la alineación de sus creencias, pensamientos, intenciones y acciones. El recorrido, es parte de ese éxito.
Todo empieza decidiendo quienes somos, nuestros valores y actitud de vida y en invertir el tiempo para hacer que nuestra contribución se note.
HAGAMOS COSAS QUE IMPORTAN
Probablemente empecemos el día con esa intención. Sin embargo, titubeamos. Tomamos un atajo; decimos cosas que no queremos decir; hacemos promesas que no cumplimos; aceptamos proyectos que no están acordes con nuestros valores.
¿Por qué somos tan incongruentes?
¿Por qué nos cuesta tanto trabajo priorizar las oportunidades que se nos presentan?
¿Crecimos muy rápido?
¿Nuestros temores son más fuertes?
¿O simplemente estamos limitados por puntos de vista convencionales que nos limitan en vez de retarnos?
¿POR QUÉ?
La pregunta clave no es ¿qué puedo lograr?, si no ¿cómo puedo contribuir y que tenga significado?
Estamos tan ocupados y distraídos con temas tan poco importantes, que normalmente olvidamos el POR QUÉ de lo que estamos haciendo y POR QUÉ lo estamos haciendo. Por qué queremos contribuir con lo que estamos haciendo.
Preferimos corregir errores, en lugar de aceptar la incertidumbre, lo desconocido y la inseguridad.
Iremos progresando a medida que vayamos creyendo en el significado de lo que estamos haciendo.
Nuestras experiencias previas influyen fuertemente en qué queremos hacer y POR QUÉ queremos hacerlo.
Mucha gente no se conforma con simplemente vivir. Buscan que tenga significado y puedan contribuir a algo.
Nuestras historias de vida, más que diferenciarnos de quien realmente somos, nos ayudarán a planear, decidir, inspirar, influenciar, persuadir, aportar valor, crear confianza, conectar y ser exitosos construyendo una mejor vida. Nuestra historia nos permitirá ser quien realmente somos, no quien pretendemos ser.
Nuestra historia de vida va evolucionando con el paso del tiempo. Empezamos a construirla en nuestra infancia, la vamos enriqueciendo a medida que vamos creciendo, con nuestros objetivos, sueños, valores y metas y, finalmente, con las decisiones que vamos tomando al “seleccionar” que creemos y que queremos hacer para asegurar que tendremos un futuro con significado.
Nosotros construimos nuestra historia y así vivimos, eso nos da nuestra identidad y personalidad.
Cuando sabemos de dónde venimos y hacia a dónde vamos, empezamos a hacer conexiones y contribuciones en el mundo que nos rodea.
Mientras más clara tengamos nuestra historia, mejor será nuestra narrativa.
¿Cuál es la razón por la que nos levantamos en la mañana? ¿Cuál es “ese deseo” que nos importa tanto para contribuir y hacer algo impactante? Algunas veces perdemos el foco y la claridad, lo que impacta en el poder de nuestra historia.
¿Cómo afecta nuestra narrativa a nuestra actitud y conducta? Nuestras creencias, éxitos y fracasos impactan nuestras elecciones, conducta y desempeño.
Debemos actuar en armonía con la persona que decimos ser y quienes somos para poder construir y hacer lo que nos hace felices. Pretender es agotador.
Permitamos que nuestra historia de vida nos guíe y oriente. Que nuestras acciones y entendimiento tengan significado y sentido.
