
¿Te has sentido como un hámster corriendo furiosamente en una banda “sin fin” que NO llega a ningún lado?
¿Has escuchado esa vocecita que te dice: “no sirves para esto”, “no vas a poder”, “ya estás viejo, son ilusiones y sueños de adolescente”?
¡Que desgaste todos los días, varias veces al día, luchando contra esa voz interior negativa, des-motivante y derrotista!
Lo más absurdo, es que esa vocecita está dentro de tu cabeza, te habla y la mayoría de las veces ¡¡le haces caso!!
Tenemos que «destrabarnos»: salir de nuestra cabeza y meternos de lleno en nuestra vida
La mayoría de las veces la diferencia entre el éxito, el fracaso o la forma en cómo nos sentimos, depende de cómo nos hablamos a nosotros mismos.
Determinar el tono y manera en la que pensamos, sentimos y actuamos ante nuestros problemas es decisión nuestra: somos nosotros quienes creamos nuestra realidad dentro de nuestra cabeza.
Creemos y creamos la realidad en que queremos vivir
El tono de la plática interna, positiva o negativa, y la manera como describes tus circunstancias, influye definitivamente en el modo cómo percibes y haces frente a la situación; esto al final, impactará en la calidad y felicidad de tu vida.
Un tono positivo, optimista y favorable, reforzará tu confianza, tu actitud y tu deseo de salir adelante. El caso contrario, utilizar un tono negativo y pesimista, no sólo nos pondrá de mal humor sino que nos sentiremos desprotegidos y a merced de las circunstancias.
Tengamos claro, que no estamos buscando la respuesta: nosotros somos la respuesta.
Tenemos que entrenar de nuevo nuestra mente, una palabra a la vez
Todo empieza con una decisión firme de hablarnos en forma constructiva y no destructiva. Esta decisión es nuestra, de nadie más: esto no depende de circunstancias externas.
Considerando mis antecedentes como publicista, le pregunto a la gente: si tu vida fuera un programa de televisión, ¿lo seguirías viendo? ¿Le cambiarías? O de plano, ¿apagabas la televisión?
Habiendo tantos géneros, ¿por qué escoger el drama, la tragedia o la tele-comedia en vez de la aventura? Si fuéramos los protagonistas del programa, ¿nos caeríamos bien?
Una forma sencilla de empezar a cambiar nuestra forma de pensar, es definir nuestras circunstancias de vida como oportunidades, no como problemas o con el drama de la “carga pesada” que nos ha tocado vivir.
