
Dejemos de mentirnos y de creer en nuestras mentiras; dejemos de “agigantar” nuestros miedos y preocupaciones.
Comienza a enfocarte en lo que realmente importa para ti. Verás que a medida que vayas substituyendo tus temores, prejuicios, celos y pensamientos negativos, las cosas empezarán a cambiar.
Cuando entendemos lo que de verdad queremos hacer, comenzamos a tomar el control de nuestros pensamientos subconscientes y de nuestras emociones. Lo cual nos permite recuperar el rumbo al que queremos ir.
Resulta importante descubrir y entender con claridad cómo es que nos hemos limitado y encerrado en este círculo vicioso. Tendremos que observar nuestros actos y reacciones, ya que éstos son el mejor reflejo de lo que pensamos y sentimos.
La calidad de nuestra vida depende de llenarnos de ideas y pensamientos positivos y alegres.
¡Nuestro futuro NO es la respuesta a nuestro presente!
Date el tiempo de darte tiempo, ¿cuál es la prisa? “Despacio que llevo prisa” dice él dicho popular.
Si tenemos un mejor entendimiento y conciencia de nuestros patrones de conducta y respuesta, tendremos mayores oportunidades de modificarlos.
Ten confianza en ti mismo
Necesitamos cambiar la percepción que tenemos de nuestros problemas y del mundo y adoptar un enfoque más optimista y positivo.
Conectemos con nuestra realidad, no con los cuentos de terror que a veces nos contamos. Abramos los ojos al mundo y veamos la realidad de personas con limitaciones y problemas reales enormes; y después, volteemos hacia nosotros, a nuestras preocupaciones y malestares: por qué nos ganaron el lugar del estacionamiento, por qué no me hicieron comentario alguno cuando fui a la peluquería; en fin, la lista es sumamente larga.
Recordemos todos los problemas y situaciones adversas que vivimos en nuestra infancia, juventud y al pasar de los años; todo ello nos convirtió en la persona que somos hoy y jamás nos dimos por derrotados, ¿por qué ahora sí?
Recordemos el dicho popular: “mientras más obscuro esté el cielo, es que ya va a amanecer”, no permitas que lo que pasa en una parte de tu vida afecte el resto de tu existencia. No puedes dejar que tus problemas en la oficina, afecten tu humor y tu paz en casa, en tus relaciones, o que te impidan dormir bien.
Enfrenta tus problemas uno a uno a medida que se vayan presentando, no todos al mismo tiempo. Esto tomará precisión, paciencia y disciplina de pensamiento, pero al final seguramente lograrás resolverlos.
La mayoría de las veces no vemos la solución a nuestros problemas porque estamos demasiado cerca de ellos. Depende de nosotros hacer una pausa y, con calma, entender lo que de verdad está pasando.
Aceptemos que a veces nuestra vida parece estar sucediendo en un camino empedrado, pero no siempre es así: también hay tiempos en que todo es dulzura.
El decir «entiendo y acepto», no necesariamente te dará una solución inmediata, pero por lo menos, te dará el control de tu vida, de tus pensamientos, emociones y acciones.
