
¿Cuántas veces hemos estado en el precipicio de nuestras vidas?
¿Cuántas veces hemos pensado que las cosas no pueden estar peor y sin embargo empeoran?
A lo mejor cuando teníamos 13 años y murió alguno de nuestros padres?
A los 24 o 25 años en que decidiste o tuviste que casarte?
A los 33 años en que te divorciaste?
A los 38 0 40 años que decidiste volverte a casar.
A los 50 años cuando pensaste que te retirarías, jugarías golf y sin embargo estás deprimido.
Fue entonces cuando entendí que la vida me daba la opción de ser débil o de ser fuerte.
La decisión que tomes determinará tu habilidad de caer, sobarte y levantarte o quedarte tirado sintiendo lástima de ti y esperando que una “fuerza mágica” te ayude o resuelva tus problemas.
Quién eres realmente y de qué estás hecho, se verá y revelará cuando las cosas se compliquen, estén difíciles, te sientas solo y abatido y voltees al espejo retrovisor de tu coche y veas tu imagen reflejada y decidas, en ese momento, si eres víctima o si de verdad tienes la madera de levantarte, no sentir compasión o lástima por ti y aceptar que hoy te toca jugar con estas cartas no con las que tu hubieras querido.
La forma en que manejas tus problemas, tus crisis, tus traumas, revelarán la fortaleza de tu carácter.
Si puedes estar sereno y positivo frente a estos retos y desafíos… entonces eres una
persona disciplinada y valiente. Y es esto lo que hace de ti una persona valiosa, una persona feliz.
La mayoría de las veces, cuando recordamos nuestras crisis, nuestros problemas lo que
parecía una montaña “cuesta arriba” hoy, nos reímos y vemos como crecimos y nos hicimos
más fuertes.
Como personas necesitamos estar en constante movimiento y crecimiento si queremos
mantenernos vivos y no sobreviviendo como zombis, haciendo que vivimos pero en realidad estamos muertos en vida.
Es nuestra decisión si seguimos creciendo y somos mejores personas o si decidimos ser unos amargados, derrotados y enanos mentales.
¿Qué significa crecer?
Hacer el esfuerzo emocional, físico, mental y espiritual para ser mejores personas.
Haciendo frente a nuestros problemas y adversidades.
Trabajando para ser más fuertes, mejores personas y ayudando a vivir un mundo mejor.
La mayor y mejor recompensa es saber que nos rehusamos a ser y a hacer menos de lo que somos capaces.
Mí intención de escribir es el de compartir con ustedes, los aprendizajes y lecciones durante las veces en que me he sentido “parado en el precipicio”.
Replanteemos nuestros desafíos, pensemos diferente acerca de ellos, como retos, no como
maldiciones y seamos capaces de sentirnos diferentes, fuertes y seguros de que saldremos
adelante y no como simples víctimas de nuestras circunstancias.

Estimado y joven amigo, desde que te conocí en CBS, pude darme cuenta que eres «neta», que tu forma de acción es expresar lo que sientes y piensas (en el orden que te gustes), tu intención siempre ha sido transmitir tus ideas para bien, de quienes te conocimos, escuchamos o leemos.
Me alegra saber que sigues en tu proyecto de ayudar, apoyar y ofrecer tu punto de vista de las situaciones y experiencias en las que has participado a lo largo de tu vida.
Saludos donde quiera que estés.
Carlos Neri Arredondo
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Gracias amigo!! Que guaro en saber de ti!! Espero estén bien!!🙏
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