
Es en la incertidumbre en donde lo nuevo aparece.
Normalmente siempre estamos viendo hacia adelante, anticipándonos y figurando lo que podrá pasar.
¿Por qué?
Porque nos gusta la certeza, la seguridad y tratamos de evitar lo incierto. Queremos estar preparados, queremos estar seguros.
Sabemos que, a mayor riesgo, mayor beneficio. Sin embargo, buscamos manteneros en el mundo seguro que conocemos.
Esos instintos de sobrevivencia que nos han mantenido vivos hoy en día pueden ser los que nos impiden vivir nuestra nueva realidad.
La incertidumbre, es nuestra oportunidad de cambiar, de crecer y de salir adelante.
El querer jugar a la segura va en contra de la novedad, de la reinvención y del cambio.
El querer estar cómodo y seguro, haciendo lo que siempre hemos hecho, nos asegura seguir viviendo en el pasado, no el movernos hacia adelante, hacia nuestro futuro.
¿Como ir a nuevos lugares, si no salimos de casa?; ¿Como hacer amigos, si no conocemos a nadie nuevo?; ¿Cómo hacer algo nuevo, si seguimos haciendo lo mismo?
Lo dijo Theodore Roosevelt: Cuando tienes que tomar una decisión, lo mejor que puedes hacer, es tomar la mejor decisión; la segunda mejor decisión, es tomar una mala decisión; lo peor que puedes hacer, es hacer NADA.
La gente exitosa lo es, no porque todo les haya salido bien, si no porque no permitieron que la inseguridad e incertidumbre los detuviera. Ignoraron sus dudas y siguieron adelante.
Cuando decides la certidumbre sobre la incertidumbre, topas con pared y está atorado y detenido.
PERSIGUIENDO LO INEXISTENTE
Lo más simpático del asunto, es que no importa que tan ciertos digamos estar, las cosas cambian y la gente también.
¡La certeza permanente es una ilusión!
El aceptar la incertidumbre y la falta de certeza, nos obliga a hacer frente a la realidad tal y cual es.
No temamos a la incertidumbre, es parte de nuestra existencia.
Mucho de lo que creímos cuando éramos niños, hoy no es verdad.
El permanecer en la certidumbre y en nuestra área de comodidad, no garantiza que estemos seguros. Siempre estará el sentimiento de que podemos hacer más, mucho más.
Mientras más seguros queramos estar hoy, más inseguros estaremos mañana.
Si quieres mejorar, acepta que cometerás errores y que serás juzgado por la gente. Si esto te importa mucho, estarás atado al pasado y a lo que ellos opinen. De hecho, cuando deje de importarte, podrás seguir adelante.
Recuerda que todos tus sueños, anhelos y lo que deseas, se encuentran del otro lado del puente, en la incertidumbre.
Sacude tu vida, sueña, atrévete a darle vida a tu vida.
Si te vas a equivocar, hazlo en grande.
La vida es una aventura. Enfoquémonos en lo que podemos controlar y en aceptar lo que no. El simple hecho de aceptar la incertidumbre puede cambiar nuestra vida.
NO SOY LO QUE PIENSO, SOY LO QUE HAGO
Cambia tus pensamientos, cambia tu vida.
Entendamos que lo que pensamos, está alineado con lo que no hacemos.
Si nos sentamos y esperamos a estar listos al 100%, nunca empezaremos nada.
Logramos cambio, por nuestras acciones. En cuanto empezamos a actuar, “milagrosamente” las cosas se alinean y empiezan a suceder.
Pensamos que las cosas son mejores o peores, en función al ruido en nuestras mentes. Actuemos independientemente de nuestros pensamientos y temores. No dejemos que nos detengan.
Simplemente, cuando actuamos y hacemos, no tenemos tiempo para nada más, mucho menos para pensamientos negativos derrocadores.
Como el slogan de Nike: “Just Do it”.
Es hoy, aquí y ahora, no mañana o a ver cuando.









